Con los ojos puestos en Jesús

Amada Familia de Radio María, con gozo y esperanza, iniciamos nuestro peregrinar el nuevo año. Siempre nos proponemos metas y proyectos, con la Gracia de Dios, les invitamos a realizar todo “con los ojos y el corazón puestos en Jesús.”

Hebreos 12,1-2: "Innumerables son estos testigos, y nos envuelven como una nube. Depongamos, pues, toda carga inútil, y en especial las amarras del pecado, para correr hasta el final la prueba que nos espera. Levantemos la mirada hacia Jesús, que dirige esta competición de la fe y la lleva a su término. El escogió la cruz en vez de la felicidad que se le ofrecía; no tuvo miedo a la humillación y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios."

¿Qué implica tener puestos los ojos en Jesús?

Es tener una atención no dividida; es alejar la mirada de toda distracción y colocar los ojos sólo en Jesús; nuestro objetivo debe ser Él y sólo Él. La Carta a Los Hebreos fue escrita a los judíos convertidos, a los que aceptaron a Cristo, pero se encontraban en la disyuntiva de seguir o no practicando los ritos judíos. Por eso, dice: “puestos los ojos en Jesús…”

1° Tener la mirada fija en Jesús

Que nuestro corazón y mente estén siempre en Cristo; practicando su Palabra y siendo obedientes a ella.

2° No tener la mente ni el corazón divididos en dos pensamientos.

1 Reyes 18,21: “Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿hasta cuándo claudicarán ustedes entre dos pensamientos? Si Yahvé es Dios, síganle; y si Baal, vayan en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.”

Muchas veces nuestra mente y corazón, tienden a dudar de lo que Dios hace, las circunstancias por las que atravesamos nos llevan a un estado de incredulidad, al no ver la respuesta rápida de Dios o porque se hacen largos los procesos.

3° No desenfocarse ni perder las perspectivas de Cristo.

Proverbios 4,23: “Sobre todas las cosas guarda tu corazón, porque de él mana la vida.”

Hemos sido llamados por Dios y sus dones y llamadas son irrevocables. Enfoquémonos en quien nos llamó y nos ama, no perdamos su bendición.

¿Por qué quitamos la mirada de Jesús?

1. Porque tenemos prioridades equivocadas.

2. Por no tomar el Evangelio como un compromiso.

3. Porque no entendemos que el Evangelio es una carrera con obstáculos que tenemos que salvar antes de llegar a la meta.

4. Porque nos enfocamos en los obstáculos y en lo que se opone a Cristo.

5. Porque dejamos que las distracciones nos atraigan.

6. Porque no ejercitamos el dominio propio.

7. Por la falta de determinación en Jesús y, sobre todo, de carácter.

¿Qué sucede cuando quitamos la mirada de Jesús?

1. Nuestra atención al Señor Jesús deja de ser prioridad.

2. Inicia en nuestras vidas una desviación del rumbo señalado por Dios.

3. Cualquier camino que tomemos, será siempre equivocado y erróneo.

4. Olvidamos las promesas y palabras del Señor.

5. Se diluye el amor y la fe en Jesús y perdemos el camino de la salvación.

6. El centro de nuestra atención serán los asuntos personales. Filipenses 2,21: “Todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús.”

7. Se hace fastidiosa la oración y la comunión con Dios y las abandonamos.

8. Ponemos la mirada en las cosas que están fuera de la voluntad de Dios.

9. Nos volvemos esclavos de cosas que dominan nuestra atención: trabajo, televisión, deportes, amistades, diversiones, etc.

10. Nuestro corazón se insensibiliza y se endurece a Dios.

11. Nos convertimos en personas amargadas, sombrías, resentidas que sólo critican los defectos de los demás.

12. Nos invade un espíritu de lamentación, queja y murmuración.

Razones para tener puestos los ojos en Jesús

1° Jesús se hace el centro de nuestra vida y le obedecemos.

2° Jesús es guía y aliado en todos los aspectos de la vida. Mateo 28,20: “enséñenles a cumplir todo lo que les he enseñado; yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”

3° Jesús nos representa en el cielo y nosotros lo representamos en la tierra.

4° Jesús intercede y ruega siempre al Padre por cada uno de nosotros, cuando pecamos. Romanos 8,34: “¿Quién les condenará? ¿acaso Cristo el que murió y, más aún, el que resucitó y está a la diestra de Dios e intercede por nosotros?”

5° Jesús es quién aboga por nosotros en los momentos de conflicto. 1 Juan 2,1: “Hijitos míos, estas cosas les escribo para que no pequen; y si alguno peca, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”

6° Jesús es quién nos da la fortaleza en momento de debilidad. Habacuc 3,19: “Yahvé el Señor es mi fortaleza, Él hace de mis pies como de ciervos y en las alturas me hace andar.”

7° Jesús provee nuestras necesidades espirituales y físicas. Filipenses 4,19: “Mi Dios suplirá todo lo que les falta conforme a sus riquezas en Cristo Jesús.”

8° Jesús garantiza un pacto mejor que el primero. Hebreos 7,22: "Esta es la prueba de que Jesús viene con una alianza mucho mejor."

Fundamentos para tener la mirada puesta en Jesús.

1. En la vida la prioridad debe ser Jesús y todo lo divino. Colosenses 3,2: “Pongan la mirada en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”

2. Que ninguna circunstancia te aparte de Dios. Romanos 8,39: “ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

3. No permitas que las cosas tengan mayor valor que Jesús. Filipenses 3,8: “Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.”

4. Esfuérzate, que tu profesión de fe en Cristo, nunca se diluya. Hebreos 4,14: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”

5. No importa si te sientes estancado o has caído, lo que importa es que tomes el enfoque a seguir adelante y logres cruzar la meta por la cual has sido llamado. Filipenses 3,14: “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

6. Que tu confesión de fe en Jesús en los aspectos privados de tu vida, sea constante: 1 Juan 4,15: “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.”

Con nuestra mirada, siempre puesta en Jesús, pues de él procede nuestra fe y Él la perfecciona; para que la manifestación del carácter de Cristo en cada uno sea de bendición para otros.

Con un abrazo de afecto.

P. Marco Bayas O. CM

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