Los sacramentos signos del amor de Dios

Los sacramentos son signos sensibles por que manifiestan y exteriorizan ante los sentidos una realidad que de otra forma no se puede percibir, es así como Santo Tomas de Aquino expresara; "Las cosas sensibles tienen por naturaleza cierta aptitud para significar los efectos espirituales; pero esa aptitud propia y natural es determinada a significar algo concreto por institución divina”. (Suma Teol. III, q. 64, art. 2).

 

Los sacramentos son eficaces por que transmiten la gracia dada por Cristo, teniendo un actuar en la vida del cristiano que los recibe con fe, estos sacramentos transmiten la gracia santificante, junto con una gracia especial que es propia de cada sacramento que añade a la gracia santificante un cierto auxilio divino con el fin de obtener el fin particular de cada sacramento.

 

Además, han sido instituidos por Jesús, ya que El mismo es signo visible del Padre; “quien me ve a mi, ha visto al Padre“ (Jn 14,9), por lo que Jesús es por si mismo sacramento del padre y a su vez El mismo recurre a multitud de signos con los cuales transmitía su poder y la gracia a los hombres; de este modo se reconoce en la persona de Jesús el origen de los Sacramentos y estos signos vividos por el Señor son de igual modo acogidos por la iglesia, así, cuando Jesús es bautizado en el Jordán, (Mt 3,16), cuando instituye a los apóstoles, (Mc 3,13)(Lc 6,13)(Jn 20,21), cuando celebra la ultima cena, (Mt 26,26) cuando santifica la unión de los esposos en galilea, (Jn 2,1-11), etc. Estos sacramentos son 7.

 

1. Bautismo: Es el sacramento que instituyó Jesucristo para borrar el pecado original, hacernos hijos de Dios y miembros de la Iglesia.

 

2. Confirmación: Es el sacramento por el cual recibimos al Espíritu Santo con todos sus dones. Nos da fuerzas y ayuda para vivir nuestra fe y nos une más a Cristo y a la Iglesia.

 

3. Eucaristía: Es el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y de vino.

 

4. Reconciliación o Confesión: Es el sacramento que Cristo instituyó por el cual se nos perdonan los pecados cometidos después del bautismo.

 

5. Matrimonio: Es el sacramento por el cual Dios bendice la unión de un hombre y una mujer dentro de la Iglesia.

 

6. Orden sacerdotal: Es el sacramento que da al hombre la participación especial del sacerdocio de Cristo y de sus poderes para servir a la Iglesia.

 

7. Unción de los enfermos: Es el sacramento que da una gracia y fuerza especial a los enfermos o ancianos para vivir su enfermedad. Fortalece al alma y el cuerpo.

 

Cristo es considerado con todo derecho como el sacramento primero de Dios, pues él es Dios de una manera humana y es hombre de una manera divina. Ver a Jesús es ver a Dios; oír y palpar a Jesús es oír y palpar a Dios (1Jn 1,1); experimentar a Jesús es experimentar a Dios mismo. Por eso Jesús puede ser considerado verdaderamente como el sacramento por excelencia.

Jesús es el sacramento vivo de Dios, que contiene, significa y comunica el amor de Dios para con todos. Sus gestos, sus acciones, sus palabras, son sacramentos que concretizan el misterio de la divinidad.

 

Jesús hace visible a Dios a través de su inagotable capacidad de amor, su renuncia a toda voluntad de poder y de venganza, su identificación con todos los marginados. "Porque no hay más que un Dios y no hay más que un mediador entre Dios y los hombres, un hombre, el Mesías Jesús" (1Tim 2,5).

 

Si los sacramentos son camino y encuentro de los hombres con Dios, es lógico concluir que Cristo, el Hijo de Dios, es el sacramento original, la fuente, la raíz misma de todo sacramento. Y cada sacramento tiene que ser revelación de Dios, el Dios que se nos ha revelado en Jesús. Por consiguiente, la celebración de un sacramento tiene que ser siempre manifestación de la presencia y la cercanía de Jesús a los hombres, porque sólo a través de él sabemos quién es Dios y cómo es Dios.

 

Todos los signos de la liturgia hacen referencia a Jesús. ¿Por qué? Porque Jesús es el gran signo de Dios, es el sacramento del padre. A través de Jesús se nos ha manifestado Dios.

Para realizar estos sacramentos se necesitan dos cosas:

1. La forma: oración o palabras que se pronuncian al administrar el sacramento

 

2. La materia: lo que se usa para el sacramento: el agua, el pan, el vino, el aceite, la imposición de manos, la confesión de una culpa.

 

Y de parte de los fieles que se acercan a recibirlos, se requiere:

 

1. Tener fe

2. Conocer lo que se comunica

3. Quererlo recibir

 

La poca vivencia de la fe y el desconocimiento de lo que se celebra hace que muchas veces participemos de los Sacramentos de la Iglesia, pero realmente no los aprovechemos al máximo porque no se recibe una adecuada preparación de el significado y todo lo que nos puede aportar Dios a través de ellos y por esta razón olvidamos que los sacramentos son SIGNOS DEL AMOR DE DIOS y los convertimos en fiestas del mundo.

 

La fiesta fue en grande. "Echaron la casa por la ventana", eran los comentarios de los invitados que se sentían privilegiados de haber asistido a una boda y a un bautizo. Todo, en una sola Misa. Flores por todos lados. Papel picado. Velas. Después de la ceremonia muy emotiva, todos los invitados se fueron a festejar "en grande". Mucho baile, mucha comida, alcohol y mucho entusiasmo. "¡Qué linda fiesta!", decían.

A todos se les olvidó que el motivo de la celebración fue que asistieron a algo mucho más profundo que un mero espectáculo.

ORACION

¡Te doy infinitas gracias, Señor, por los sacramentos de tu Iglesia, fruto de tu amor para nuestra salvación! ¡Te doy gracias, Padre, porque transforman nuestra vida, mi vida! ¡Te doy gracias, Padre, porque a través de ellos puedo descubrir que no hay nada más gratuito que el amor! ¡Te doy gracias, Señor, porque a través de los sacramentos se revela tu amor liberador y creador se manifiesta de manera auténtica y me invitas a la transformación personal!

¡Te doy gracias por los sacramentos del Bautismo y la Confirmación porque a través de ellos me invitas a renacer a la vida y ser parte activa del camino hacia la salvación! ¡Te doy gracias por el sacramento de la Penitencia que me permite reconciliarme contigo! ¡Te doy gracias por el sacramento del matrimonio y de los enfermos en los que puedo vivir la realidad cotidiana del amor y crecer como persona! ¡Te doy gracias por el sacramento del Orden por el que permites que tantos hombres vuelquen su vocación para servirte espiritualmente!

¡Te doy gracias por el gran sacramento de la Eucaristía por el que nos invitas a todos a participar activamente del gran milagro cotidiano de tu presencia entre nosotros y anticipar el gran ágape que nos espera en el Reino del Amor.

Amén.

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