Consecuencias de pegar a los hijos por indisciplina

La mayoría de los padres “aman; mucho a sus hijos, sin embargo, hay momentos en que ellos, les han hecho perder la cabeza, por necios, malcriados o desobedientes; es así, que lo primero que se les cruza por la mente es darles una buena palmada para tranquilizarlos.

Aquí debemos preguntarnos: ¿esto es bueno o no? ¿sirve o no sirve? ¿es perjudicial o no para ellos?

En el mundo se ha condenado esta práctica de maltrato físico y emocional a los hijos, que se disfraza de disciplina, pero que en realidad es la vieja escuela de los abuelos, que solían decir, "la letra con sangre entra".

Es por esto, que algunos padres de familia no conocen otra forma para poner límites a los hijos, que no sea a través de golpes, gritos o insultos.

Ahora bien, entendamos que la palabra disciplina, viene de discípulo (aprender del maestro), entendiéndola de mejor manera podríamos decir que, es un proceso en el cual se va formando a los hijos, sobre conductas y valores de convivencia.

Y que, para disciplinarlos, se lo debe hacer por medio de normas, éstas son establecidas por los padres y la sociedad, basados en el amor de los padres a sus hijos y la admiración de los hijos hacia sus padres.

Por el contrario, disciplinarlos con golpes les causa temor, miedo y resentimiento, haciendo que en ese momento los hijos obedezcan, pero no que entiendan la lección que se pretendió dar, enseñar no es maltratar.

Del mismo modo, los padres crean sentimiento de remordimiento, culpabilidad y que en muchos casos son difíciles de quitarlos sin un tratamiento adecuado.

Según la Orientadora Familiar Marisol Sáenz, "lo perjudicial de pegar a los hijos, es el ejemplo de vivir en medio de golpes, los niños siempre aprenden observando. Lo que viven en el hogar, lo van a imitar en el futuro, y que mucha de la violencia que estamos viendo en la sociedad, es el resultado de lo que aprende en casa".

De la misma manera, NO repetir las actitudes que tuvieron con los padres cuando eran niños, ya que esto se convierte en un círculo vicioso, "es que a mí me pegaron, por eso ahora soy un hombre de bien", a nadie le gusta que le peguen, peor a un niño, esto solo conlleva a que se vuelvan personas inseguras, resentidas y temerosas, en consecuencia, tendrán una baja autoestima.

Sin embargo, al ver a los hijos llorar con sentimiento, viene el remordimiento de los padres, y tratan de hacerse amigos de sus hijos, creando una gran confusión en ellos; ¿por un lado me golpean y por el otro quieren llevarse bien?, ahí es cuando comienza a deteriorarse la relación entre padres e hijos.

En este momento es cuando se crea en ellos, los famosos sentimientos encontrados, ira, resentimiento, desprecio, entre otros mezclados con el amor natural que sienten hacia mamá y papá. Cuando existen estos sentimientos encontrados, los hijos no aceptan con gusto la guía de los padres, porque sienten miedo y rencor.

Por consecuencia de los golpes, disfrazados de disciplina, los niños comienzan a maltratar a seres más vulnerables o menores que ellos, puede ser su mascota, o el hermano menor, o el compañero de la escuela, creciendo así, aún más el círculo vicioso del maltrato. Estudios han demostrado que hijas de padres violentos, que fueron maltratadas de niñas, permiten ser golpeadas en la vida adulta por sus esposos.
Si usted conoce a alguien que fue maltratado de niño solo pregúntele, ¿cómo se sentía?, y de seguro dirá que humillado, resentido, en consecuencia, que tiene recuerdos muy dolorosos.

Un hijo que no puede defenderse, se siente realmente humillado y maltratado, no solo a causa del dolor físico, sino también, por recibir un maltrato emocional”, afirma la orientadora familiar, Marisol Sáenz.

Si es necesario pida disculpas a sus hijos y converse con ellos, acerca de cómo serán las sanciones, muchas veces serán ellos, quienes darán las mejores soluciones, cuando no cumplan con sus obligaciones.

Así mismo Sáenz, nos da maneras de cómo poner límites a los hijos, para educarlos y disciplinarlos, sin llegar a las agresiones físicas.

1.- Como padres se debe madurar, ser más coherentes, aprender a controlarse, encontrar la mejor manera de corregir a los hijos, sin llegar al acto primitivo de los golpes, ni palabras que puedan lastimarlos.

2.-No se debe descargar las frustraciones o problemas del diario vivir de los padres, con los hijos, si los golpes son frecuentes, los niños pueden llegar a creer que merecen ese maltrato y no es así.

3.- Para disciplinarlos sin maltratarlos, se debe poner sanciones y explicarles el motivo por el cual se impuso dicha penalidad, estas sanciones pueden ser: el no poder ver su programa favorito de televisión, retirarle en muchos casos su celular o aparatos electrónicos de su preferencia, o simplemente no dejarlos salir de casa. En estos casos se podría proceder de la siguiente manera: hoy no sales a jugar, ahora con lo que hiciste no tienes derecho a ver televisión, voy a tener que retirarte el celular; es decir se trata de quitarles privilegios, siendo estos una manera adecuada de enseñarles a comportarse.

Aprendamos a disciplinar y educar a los hijos con valores y sin maltrato, de ninguna manera se pueden justificar las agresiones físicas y psicológicas, rompamos ese círculo vicioso.“Amar, no es maltratar”

 

Por: Pablo López Suárez.

Fuente: Programa Fe y Vida.

Radio María Ecuador





 

 

Anterior PublicaciónLos Hijos son un Regalo de Dios
Siguiente Publicación(Galería) 5 datos que quizá no conocías sobre Nuestra Señora de Lourdes
Comentarios (0)
Deja un Comentario
PARA PODER COMENTAR NECESITAR INICIAR SESIÓN