San Roque; un santo, un barrio, el olvido

San Roque: Un Santo, Un Barrio, El Olvido.

Entre las calles capitalinas, se encuentran cientos de personas que con fuerza tratan de luchar día a día para salir adelante. San Roque, barrio tradicional de la urbe quiteña, fue cuna de gente que hoy es un ejemplo de lucha y resistencia. El santo a quien es atribuido el nombre de este lugar fue un peregrino que batalló contra la peste en ayuda a los más necesitados. Ambos, el Santo como el barrio, no han sido recordados como lo que fueron y no se les da la importancia que deberían tener en la actualidad.

Barrio San Roque

Desde que el inca llegó a los actuales territorios de la franciscana ciudad de Quito, vio en este lugar un espacio donde se podía admirar con total esplendor desde lo alto la naturaleza del lugar, tomar las mejores y más puras aguas del pichincha y, disfrutar de un paraíso terrenal. Fue Huayna Cápac quien construyó su palacio en lo que hoy es San Roque, de igual forma su hijo Atahualpa edificó el suyo.

“El barrio bravo” así le decían los españoles a los pobladores de San Roque. Un barrio que fue relegado para las personas que descendían del inca, los recién llegados y los españoles con desgracias económicas. La comunidad franciscana fue importante en los primeros años de este sector, pues ayudó a que los residentes pudieran especializarse en cualquier arte manual. Con el tiempo, este barrio limítrofe fue llamado San Roque, en honor al santo que ayudó a los más desprotegidos en tiempos de la peste.

San Roque

Nacido en Montpellier Mallorca, San Roque dejó todo por su lucha: ayudar a los más necesitados. Su familia fue sumamente rica, a la muerte de sus padres, lo vendió todo. Decidió hacerse peregrino. Se unió a la tercera orden de la comunidad franciscana. Dio su dinero a los pobres y, marcó su vida entre paso y paso protegiendo a los más vulnerables.

En Piacenza, mientras curaba a una persona, se contagió de la peste. Luego decidió abandonarse en una cueva para morir sin causar mayor problema. Un perro, con un pan en su hocico, llegaba todos los días a los pies del santo para alimentarlo. Con el tiempo San Roque mejoró. Luego, salió a trabajar.

En su ciudad, no fue reconocido, todo lo contrario, fue confundido y pensaron que era un espía de guerra. carcelado, murió después de 5 años. Cuando lo iban a incinerar, la población se dio cuenta que aquel hombre era quien había dado su vida por la humanidad.

Ecuador: país sudamericano con un alto número de contagiados por el Covid-19

Hasta hace una hora, en Ecuador se confirmó el número de contagiados por el coronavirus: 260. Un número que va a subir de manera paulatina. Hay que ayudar. Todos podemos quedarnos en casa y, ser fuertes como los moradores de aquel barrio que lleva el nombre de un peregrino luchador: San Roque. La mejor forma es ayudar a la no propagación del virus. #Quédateencasa.

“Allá va el santo” gritaban quienes veían pasar a San Roque. Hoy, todos necesitamos de su ayuda. Todos necesitamos alzar nuestras plegarías y cantos a quien con su señal curaba.

Juan Pablo Zambrano, voluntario de Radio María Ecuador.

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