Promovemos la vida

Tras la aprobación del aborto en Argentina, los cristianos estamos llamados a reflexionar, orar y comprometernos aún más en promover el derecho dado por Dios y gestado en el vientre de la madre. La vida humana se inicia en el momentos de la concepción, este es un dato científico. 23 cromosomas de la madre y el padre respectivamente, se unen y dan lugar a un ser con 46 cromosomas que tiene características únicas e irrepetibles en la historia de la humanidad.

Esperamos que las ideas provida que acontinuación presentamos, fortalezcan nuestra convicción en pro del primer y más valioso derecho que poseemos los seres humanos.

1. El cuerpo del embrión no es el cuerpo de la madre.

El cuerpo del embrión es un cuerpo completamente distinto al de la madre. Tiene una genética única e irrepetible desde ese primer momento de la concepción donde todas sus características han sido ya definidas.

 

2.  El “aborto terapeútico” no cura.

Terapia significa curar y el aborto no cura nada. Existen embarazos de riesgo muy alto, es verdad. La tecnología está tan avanzada que es posible tomar los cuidados necesarios para tratar de salvar ambas vidas. En el tratar de salvarlas puede suceder que una de ellas lamentablemente se pierda eso no lo podemos controlar, pero no tenemos porque decidir cual se salva y cual no.

 

3. Un aborto luego de una violación aumenta el dolor y la tragedia del acto.

La violación sexual es una espantosa agresión. Esto es una realidad. Si producto de esa violación resulta un embarazo, el deshacerse del niño concebido no va a aminorar el dolor, ni el trauma. Por el contrario un aborto genera mayor daño, pues la mujer va en contra de lo más profundo de su ser.

 

4. Eliminar a un niño con deficiencias no frena el dolor.

El aborto eugenésico, es decir abortar a un niño por sus condiciones, no termina el dolor de los padres ni del mismo niño. Está demostrado científicamente que el deseo de vivir, la actitud hacia el futuro y la vulnerabilidad a la frustración son las mismas en personas con deficiencias físicas y sin ellas.

 

5. Sólo deben nacer los niños deseados.

Los sentimientos son tan volátiles que este argumento se diluye por sí sólo. ¿Cómo sabes que no vas a desear a este niño en una etapa más avanzada de tu embarazo? Lo que sientes hoy cambia mañana. Es imposible conocer el futuro. Menos el futuro de los sentimientos. Poner a una vida, la de tu hijo, a esa altura es absurdo.

  

San Juan Pablo Segundo

 

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