Fiesta de la Epifanía del Señor

Epifanía significa manifestación. Celebramos hoy la manifestación de Jesús, el Salvador, al mundo pagano, representado por los sabios de oriente.
Este gesto del Señor nos desvela el sentido de su venida a la tierra. Él vino con la misión de dar la salvación a todas las gentes, de todos los lugares y de todos los tiempos.
Es el día en que nosotros, que no somos del pueblo judío, recibimos el don de la fe en Jesucristo, enviado del Padre para la salvación del mundo.
Los Magos o Sabios de Oriente presentados por Mateo, significan:
? la necesidad de los humanos de encontrarse con el verdadero Dios;
? desde la realidad de la vida de cada uno, hemos de preguntarnos dónde y cómo se presenta Dios en la vida de cada persona;
? la decisión de abandonar su casa y país simboliza el proceso que de manera constante realiza, quien con sinceridad quiere encontrarse con el Señor;
? la estrella que les guía es la luz de la fe, la llamada de Dios, que comienza a iluminar la oscuridad de su situación religiosa;
? estos rasgos manifiestan el deseo de iniciar un camino, un proceso, para encontrar a Dios.
Siguiendo una luz, buscan la LUZ. La estrella que aparece en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los lleva a buscar la gran Luz de Cristo.
Los Magos siguen fielmente aquella luz que los ilumina interiormente y encuentran al Señor.
El recorrido que hacen los Magos de Oriente simboliza el destino de todo hombre: nuestra vida es un camino, iluminados por luces que nos permiten entrever el sendero, hasta encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros los cristianos reconocemos en Jesús, Luz del mundo.
Todos, como los Magos, tenemos a disposición dos grandes “libros” de los que sacar los signos para orientarnos en la peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras.
Es importante estar atentos, vigilantes y escuchar a Dios que nos habla. Como dice el Salmo, refiriéndose a la Ley del Señor: "Lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero" (Sal 119,105)
Escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y convertirlo en alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.
 
En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino:
? Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón.
? Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poca hondura”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor.
? Nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada.
? Tenemos que ir más allá, hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces.
Jesús, los Reyes Magos, buscando entre las estrellas, descubrieron la tuya y la siguieron. Ayúdanos a descubrir tu presencia en medio del ruido y de nuestros ajetreos cotidianos.
Jesús, muéstranos tu estrella, danos fuerza y valor para seguirla.
Jesús, ayúdanos a ser pequeñas y alegres estrellas para guiar y conducir a otros hasta ti. Amén.
FELICES FIESTAS DE REYES.
 
Padre Marco Bayas Oñate.

 

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