Rosario a San José

ROSARIO A SAN JOSÉ

ORACIONES INTRODUCTORIAS:

Dios mío: Limpia mi corazón, para que hoy día haga tu voluntad y esté Contigo. Amén. Santa Madre de Dios, María Santísima: ora por nosotros. San José: ora por nosotros. Ángeles y santos: oren por nosotros. Amén. San José, varón prudente y justo: enséñame a ser igual que tú, ora por mí. Amén. (Acta 171)

PRIMER MISTERIO Por el tiempo que a María esperaste,

DADNOS LA VIRTUD DEL SILENCIO. Aprendan a guardar silencio. Más aún, sean silencio. El silencio es la palabra del prudente. El es su virtud. El silencio es la matriz del santo y en ella Dios se encarna y, Él, es su Palabra, la Palabra de Dios en el prudente. (Acta 959) Inviten al Santo José. El, como es su modo, permanece siempre, en silencio, al lado de la Virgen. (Lección 27) Por el silencio, el prudente, que es el sabio con la sabiduría de Dios, cuando sufre calla, y, de ese silencio, brota como el agua viva de la roca muda, una sola palabra: la oración. (Acta 959) Un Padre nuestro, cinco Ave Marías, un Gloria y la siguiente oración. “San José varón prudente y justo, se mi acompañante permanente y fiel”. 2 2

 

SEGUNDO MISTERIO Por aceptar en castidad a María,

DADNOS LA VIRTUD DE VIVIR EN PUREZA Y CASTIDAD. San José es la flor de la pureza, con la que su castidad e inocencia se manifiesta. ÉL, a excepción del pecado original no tuvo otro pecado. (Lección 27) ¿Creen que fue fácil compartir con la Virgen el secreto y la entrega de la virginidad corporal por amor a Dios, a pesar de todos los riesgos que eran previsibles: murmuración y condena ante la esterilidad? (Acta 958) Un Padre nuestro, cinco Ave Marías, un Gloria y la siguiente oración. “San José varón prudente y justo, se mi acompañante permanente y fiel”.

 

TERCER MISTERIO Por aceptar la paternidad de Jesús,

DADNOS LA VIRTUD DE SOLO HACER LA VOLUNTAD DE DIOS. Él es la inocencia consciente y portentosa. Por eso, varón de Dios, lo es. Él excelso; el grande, el bien amado. (Lección 27) Para lograr el amor, la prudencia y la fidelidad de José, es confiar y abandonarse en el amor, la fidelidad y la prudencia de Dios, transmitida por la acción del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la Luz y, si, Él es la Luz encendida en la vida de ustedes, para ser santificados, no busquen nada más. Él y lo de Él, les basta para acertar y seguir sin riesgo por el camino que es el Padre. (Acta 1607) Un Padre nuestro, cinco Ave Marías, un Gloria y la siguiente oración: “San José varón prudente y justo, se mi acompañante permanente y fiel”. 3 3

 

CUARTO MISTERIO Por el día en que todo dejaste, para tu hijo salvar,

DADNOS LA VIRTUD DE LA OBEDIENCIA Y SANTIDAD. Él les enseñará como agradar a Dios; proteger a la Virgen y a su Hijo, y ser garante de ustedes ante Dios. (Acta 1607) El prudente ora y bendice con la silenciosa entrega de su vida, cuando, por la misma causa, que es el dolor, motivado por cualquier circunstancia (sufrimiento físico, sufrimiento moral, calumnias, malos tratos, injurias, injusticias, etc.), el fatuo se deshace en maldiciones e improperios y adopta las conductas periclitadas a cuál más absurdas. (Acta 959) Un Padre nuestro, cinco Ave Marías, un Gloria y la siguiente oración: “San José varón prudente y justo, se mi acompañante permanente y fiel”.

 

QUINTO MISTERIO Por el día que tú Hijo encontraste, hablando con Sabiduría y callaste, DADNOS LA VIRTUD DE CALLAR Y APRENDER A ESCUCHAR. Les doy un compañero: maestro en la prudencia, en la fidelidad, el servicio y el amor: ese es San José. El casto, prudente y justo, esposo de María la Inmaculada concepción y siempre virgen. Obsérvenlo, Imítenlo y Síganlo. (Acta 1607) El es la inocencia reflejada de Dios y en él configurada. El es reflejo del Dios Padre, que es Prudente. Ámenlo. Óiganlo. Su voz es tenue; pero clara. Síganlo. Imítenlo. Mírenlo al lado de María. (Lección 27) Un Padre nuestro, cinco Ave Marías, un Gloria y la siguiente oración. “San José varón prudente y justo, se mi acompañante permanente y fiel”. 4 4

 

ORACIÓN FINAL: ORACIÓN DE SAN JOSE Digan conmigo lo que siempre digo, sin descanso: Santo, Santo, Santo... Santo es el Señor. Dios mío: Sella mis labios para que no haya en mi otra palabra que tú mismo. Sella mi corazón, para que no tenga otro deseo que a ti mismo, mi amadísimo Señor. Sella mis ojos, para que no tenga a mi vista otra realidad que tu presencia. Señor mío y Dios mío. Lléname de ti en todo instante. Y, por amor a la que en ti y por ti es tres veces santa, a María, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, dame la gracia de proveer a los hogares con tu presencia: Jesucristo, integrando siempre, siempre bendiciendo las familias. Dame el gozo, amado mío, de velar el sueño de los justos y de ser, como es tu voluntad el consejero eficaz y desvelado por todos los creyentes. Amén. Amén. Amén... (Acta 154) San José varón prudente y justo: Ayúdame a ser casto. Ayúdame a ser Santo. Ora por mí ahora y siempre. En la hora de mi muerte asísteme y junto con María mi Madre, llévame a Jesús mi Salvador. Amén, Amén, Amén (Acta 689) Dios Omnipotente y lleno de misericordia, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Ven sobre nosotros. Danos tu bendición. Llénanos de ella. Y has que seamos bendición. Amén, amén, amén. (Acta 459)

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