En Mayo, la Iglesia Católica celebra a la Virgen María

Nuestra Virgen Maria es de alma prudente, corazón caritativo y humilde, es modelo de confianza en la vida despúes de la vida. Tenía un gusto por las lecturas bíblicas, modesta con sus palabras, buscaba agradar a Dios y no a los hombres. Su alma reflejaba pureza y llena de virtudes.
Revelamos una doctrina de fe total, manifestada por Dios a través de la Biblia celebrada cuando el cuerpo y alma de la Virgen María,  fueron honrados y llevados al cielo. No se sabe con certeza si la Virgen María murió y resucitoó ese día, o directamente al cielo, aunque muchos teólogos mencionan que murió para asemejarse a Jesús.

 

Ahora te mostramos 10 actos de virtud que puedes poner en práctica.

Humildad Profunda
Una persona humilde reconoce que todo el bien que ha hecho, y que puede hacer, es resultado de la presencia de Dios en su vida. María fue muy humilde al llamarse a sí misma la sierva o la esclava del Señor. 
La fe viva
La fe es una de las tres virtudes: fe, esperanza y caridad. La fe es creer en Dios y en su Palabra sin ver con nuestros ojos. "María es la mujer de la fe por excelencia. Aunque María fue testigo de la pasión, el sufrimiento y la muerte de Jesús, creyó que Él vencería a la muerte. Por eso, cuando tengamos la tentación de dudar, acudamos a María, la mujer de la fe, y pidamos su poderosa intercesión" (Jn 20-29).


Obediencia ciega
Al dar su consentimiento en la Anunciación “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38), María mostró una admirable actitud de obediencia a la Palabra de Dios y de confianza en su santa voluntad. 


Oración continua
No hay mejor ejemplo en el mundo, aparte de Jesús, con respecto a una vida de oración constante que el de la Santísima Virgen María. La Escritura nos dice: “María meditaba estas cosas en su corazón” (Lc 2, 19). Pensaba continuamente en Dios y lo amaba con todo su corazón; mantenía una comunicación constante con la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 


Mortificación universal
María se negó y se sacrificó en todo momento y lugar. Al hacerlo, dio rienda suelta a la acción de Dios en toda su vida. En las apariciones aprobadas de María, tanto en Lourdes como en Fátima, alentó fuertemente la práctica de la oración, pero también la del sacrificio. Al hacer sacrificios estamos imitando a María en el arte de la abnegación.


Pureza divina
Una de las virtudes más sublimes que caracteriza a la Santísima Virgen María, es la de su pureza sin mancha; María es conocida como la Inmaculada. En Fátima, Nuestra Señora expresó con tristeza que la mayoría de las almas se pierden en el fuego eterno del infierno, debido a los pecados contra la virtud de la santa pureza. María es la Virgen Perpetua.


Amor ardiente
De todas las virtudes que estamos llamados a practicar, la del amor ardiente, a veces llamada caridad, es la más grande de todas. La Virgen practicó el amor en grado sublime y de dos maneras, pues el amor o la caridad tiene dos dimensiones. María, en todo momento y lugar, amó ante todo a Dios. Sin embargo, María expresó concretamente su amor a Dios mediante su ardiente amor al prójimo.


Paciencia heroica
Ninguno de nosotros puede decir que es paciente en todo momento, en todo lugar y en toda circunstancia. A diferencia de María, que manifestó una paciencia extraordinaria. Considera a María en su embarazo, recorriendo el largo camino hasta Belén y luego siendo rechazada: ¡qué gran paciencia!. Perder al Niño Jesús cuando tenía doce años durante tres largos días antes de encontrarlo en el Templo: otra manifestación de paciencia heroica. 
Sobre todo, al acompañar a Jesús en su Pasión hasta su Crucifixión y muerte, María manifestó una paciencia inigualable. Cuando nuestra paciencia sea puesta a prueba, pidamos ayuda a María. ¡Ella nunca nos fallará!


Dulzura angelical
Lo contrario de la amabilidad es la grosería. Imagínate la forma y el modo en que María debió tratar a su prójimo. Una cálida bienvenida, una sonrisa amable, la belleza de sus palabras, cortesía al máximo, un oído atento para escuchar: todo esto son claras manifestaciones de bondad angelical. María hizo todo esto con total plenitud.


Sabiduría divina
Uno de los títulos sublimes dados a María en sus letanías, es el de Asiento de la Sabiduría. El amor dinámico a Dios y el deseo ardiente de la salvación de las almas inmortales, son características de la verdadera sabiduría. La Virgen tenía un amor ardiente por Dios y un deseo ardiente por la conversión de los pecadores y su salvación eterna.


Estas son algunas de las maravillosas virtudes que tenía la Virgen María. Por eso es importante conocer, amar e imitar a nuestra Santisimia Madre, que seamos firmes con la decision de meditar y nos esforcemos por vivirlas todos los dias de nuestra vida.

Redacción: Michelle Quijije

Departamaneto de Social Media.

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