Un Papa amigo, cercano, joven.

El 2019 inició con el encuentro de jóvenes más importante del mundo, la Jornada Mundial de la Juventud. En Panamá, los peregrinos provenientes de distintas partes del planeta, se comprometieron a propagar la buena nueva de un Cristo que está vivo, calando fuertemente en el llamado del Papa; ser los influencer de Dios, tal cual lo hizo, hace y seguirá haciendo María, por medio de su intercesión.

Tras vivir tres JMJ; Rio de Janeiro, Cracovia y Panamá ¿Qué aviva la chispa entre Francisco y los jóvenes?

De seguro su alegría, sinceridad o cercanía, hacen del Papa latinoamericano, el modelo perfecto para tener jóvenes santos.

Su discurso

“Hagan lío” “No balconeen la fe” “Cristo te necesita en su equipo” y muchas más, son las frases de mayor repercusión, pronunciadas por su Santidad en varios encuentros o jornadas a las que ha asistido. Escuchar aplausos, sentir algarabía y generar expectativa, es la tónica latente en cada palabra que el pontífice pronuncia. Su discurso es sencillo, didáctico, práctico y cercano; motivar a un joven a unirse a su equipo de futbol o mostrarle que la evangelización necesita de personas alegres, extrovertidas y un poquito locas (por Cristo), se vuelve en una propuesta difícil de rechazar.

El pasado junio, el Papa demostró que su discurso siempre está orientado a invitar y esperar que el interlocutor lo ponga en práctica, evangelizando a otro joven. Muestra de aquello fue su disertación a los participantes del XI Forum Internacional de Jóvenes, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, les recomendó; “… sean luz en la noche de tantos coetáneos que no conocen a Jesús.”

Su austeridad

En todo sentido, Francisco se muestra cercano a los demás, y eso a los jóvenes les cae como anillo al dedo. Evidencia que se puede ser feliz sin llenarse de lujos estrafalarios e innecesarios, que la verdadera misión radica donde el más pobre lo necesita y que debo sentirme llamado al servicio, rompiendo los protocolos, escuchando a los abuelos, yendo al cine de vez en cuando, portándome como un niño, practicando algún deporte y acogiendo al prójimo sin importar su nacionalidad, creencia, color de piel e ideología.

Su compromiso

Finalmente, el papa Latinoamericano ejemplifica la práctica más palpable en los jóvenes. Menos palabras, más acción. Aprovechar la energía que un joven irradia, es demostrar que la Iglesia avanza, se adapta y congrega a las nuevas generaciones. Eso Francisco lo sabe a la perfección y con testimonio, discurso y buenas prácticas culturales, afianza su compromiso de llevar a Cristo al joven, a ese que necesita de Dios, así como a la Iglesia que urgentemente, necesita de jóvenes.

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