El Pecado, mal uso de la libertad

¿Qué es el Pecado?

  • Según la real academia de la lengua, el pecado es la acción, conducta, pensamiento, etc. condenado por la ley divina o eclesiástica. // Cualquier falta, exceso o defecto.
  • Según el catecismo de la iglesia Católica Nº 1849: “Es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; una falta contra el amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, por una apego perverso a ciertos bienes”. Y en el Nº 1850: “El pecado es una ofensa a Dios”.

¿Cuál fue el primer pecado?

Apocalipsis 12, 7-9.12: El pecado de los ángeles: Lucifer se rebela contra Dios y derrotado viene a seducir a la obra cumbre de la creación de Dios: al hombre y a la mujer.

“El hombre, tentado por el Diablo, dejó morir en su corazón la confianza en su Creador y, abusando de su libertad, desobedeció el mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre”. (CIC Nº 397)

La desobediencia. El pecado original es la desobediencia a los planes de Dios para nuestras vidas.

El pecado rompe la alianza del hombre con Dios que es Padre, nos aparta de presencia amorosa y protectora ante la asechanza del tentador.

¿Qué es la libertad? ¿Para qué sirve?

CIC Nº 363 La libertad es el poder dado por Dios al hombre de obrar o no obrar, de hacer esto o aquello, es decir, de ejecutar de este modo por sí mismo acciones deliberadas.

Cuanto más se hace el bien, más libre se va haciendo también el hombre. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, que es el Bien supremo.

Libertad, entonces, es un don de Dios que nos ha dado para poder optar libremente por nuestro máximo Bien que es Dios mismo.

La libertad implica también la posibilidad de elegir entre el bien y el mal. La elección del mal es un abuso de la libertad, que conduce a la esclavitud del pecado. (cf Rm 6, 17).

Libertad entonces no es hacer lo que me venga en gana. Actuar así es abusar de la libertad y se llama "libertinaje". Es decir, actuar con desenfreno e inmoralidad, el significado de libertinaje es realmente el mal uso o el abuso de la libertad.

CIC Nº 1730 Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. “Quiso Dios dejar al hombre en manos de su propia decisión” (Sir 15,14.), de modo que busque a su Creador sin coacciones y, adhiriéndose a Él, llegue libremente a la plena y feliz perfección. «El hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y dueño de sus actos» (San Ireneo de Lyon).

Libertad y responsabilidad

La historia de la humanidad, desde sus orígenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del corazón del hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad. (1739)

Sin embargo, en los tiempos de hoy las condiciones de orden económico y social, político y cultural requeridas para un justo ejercicio de la libertad en nuestras familias son, con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas.

Estas situaciones de ceguera y de injusticia que atacan a nuestras familias en la vida moral y los valores del evangelio, colocan tanto a los padres de familia como a los hijos en la tentación de pecar contra la CARIDAD. Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina

Esta libertad mal entendida por los líderes actuales, radicado en la razón y en la voluntad netamente humana ha llevado a obrar y ejecutar así mismo acciones y leyes deliberadas que van en contra de la ley natural de la creación divina como lo dice San Pablo a los Romanos “porque, habiendo conocido a Dios no le glorificaron ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció; jactándose de sabios se volvieron necios.” (Rm 1, 21-22)

Oración

Te damos gracias Señor por el don de la libertad que nos has entregado, te pedimos perdón por el mal uso que hemos hecho de este regalo que por tu gracia recibimos. Concédenos el don de piedad y fortaleza para luchar contra el pecado con la ayuda de tu Santo Espíritu y la amorosa intercesión de María Santísima, madre de Dios y madre nuestra. Amén.

Por: Eduardo Bayas Oñate, voluntario Radio María Ecuador.

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